Por Emilia Guevara* La campaña se puso en marcha con el anuncio de la fórmula renovadora que llevará a Hugo Passalaqcua y Lucas Romero Spinelli al frente de una elección que será el próximo 7 de mayo, como lo preveían en el círculo rojo hace varios días. El frente que gobierna se encolumna tras la decisión de la conducción para los que tenían dudas. Los que todavía tienen dudas son los cambiemitos. Hace unos días vio la luz una publicación del presidente del bloque radical, Pepe Pianesi junto a Martín Goerling (el bendecido de Pato Bullrich) en una reunión que busca definiciones en el frente. Mientras los dirigentes están “proyectando, organizando y trabajando en el armado”, Pianesi recorre la provincia con posibles candidatos y el PRO inaugura locales sin parar, Arjol brilla por su ausencia. Heidegger decía que quien piensa a lo grande tiene que equivocarse a lo grande; pero el todavía Diputado Nacional, Martín Arjol, no aparece ni para equivocarse chiquito. Mientras su frente debe apurarse en definir, él sigue en modo scaloneta. Que si ustedes me permiten una valoración, es bastante tibio su modo scaloneta. No hace declaraciones políticas, estuvo ausente del acto por los 39 años de democracia que organizó su partido y su línea interna sigue sufriendo fugas a la renovación. En el momento donde debe bajar línea, más que nunca, Arjol sigue esperando el milagro de la Navidad que lo coloque de candidato al frente de JxC. San Agustín decía que se aferran a su parecer, no por verdadero sino por suyo y, según fuentes cercanas, es bastante autoritario en lo que piensa. Por creerse el dueño absoluto de los votos, confía en que estos lo bendigan. Evidencias de no entender en absoluto cómo funciona el Poder. Pareciera que se ausentó de todas las clases de Teoría del Estado, pero para definir al Poder hay que decir que es “estar en condiciones de hacer determinada cosa por no haber nada que lo impida”, y a la casta radical le cuesta mucho entender que la política ya no es como en los 80’s y para estar en condiciones hay que trabajar por tener soluciones a las demandas del soberano. Ya no hay mucho tiempo para detener la marcha, reconstruir filas y hacer balance de circunstancias, como decía un caudillo radical. Arjol está llegando muy tarde a la discusión y a este paso, solamente le quedará una oficina con linda vista al Congreso en Rivadavia 1841, CABA. *Licenciada en Periodismo (USAL) – Maestrando en Gobierno (UBA). @emiliaguevar_a