
*Por Emilia Guevara
El centenario partido, siguiendo una tradición histórica, ejerce una brutal represión contra el pueblo, en este caso el jujeño. La UCR Misiones maneja diferentes estándares: por un lado, apoya y fogonea reclamos docentes en la provincia y por el otro, justifica el accionar delictivo de Morales contra la comunidad educativa, trabajadores, pueblos originarios y ciudadanía en general.
Jujuy arde luego de la sanción de una reforma constitucional a pedir del gobernador Gerardo Morales. Con apoyo del PJ local en la Convención Constituyente y luego de que su delfín Carlos Sadir se haya impuesto reciente en los comicios provinciales, el ex Secretario de Desarrollo Social del gobierno de Fernando de la Rúa se manifiesta sorprendido con la situación social actual.
Tal vez el jujeño consideró que su predominio electoral era un cheque en blanco y que, mediante arreglos palaciegos, la reforma constitucional exprés sería aceptada sin problemas por la población. Recordemos que el nuevo texto constitucional tiene como artículos más polémicos los referidos al derecho de propiedad de los pueblos indígenas (que el mismo Morales tuvo que “anular” el lunes) y el que restringe la protesta social. Asimismo, la eliminación de las elecciones intermedias también estuvo en el menú de la nueva Constitución, pero no fue incluida en la discusión debido a la presión social.
El conflicto comienza con reclamos docentes por mejoras salariales y de condiciones laborales, a lo que luego se sumó la protesta contra la nueva carta magna. A partir de allí, lo conocido: represión, múltiples heridos, detenciones por doquier (incluidos menores de edad) de modo arbitrario e ilegal, dado que la policía provincial allana domicilios sin orden judicial y con vehículos no identificados.
Impactan los desvaríos de las autoridades provinciales y nacionales de la UCR, el PRO y la Coalición Cívica, es decir, Juntos por el Cambio. Basta realizar un paneo por medios de comunicación tradicionales o redes sociales para verificar que el conflicto tiene raíces y actores locales. Lamentablemente, los líderes cambiemitas prefirieron seguir otro camino.
Como era sencillo de imaginar, las diferencias entre halcones y palomas no eran de ideas y procedimientos, sino de lugares en las listas, puesto que todos cerraron filas en defensa del mandamás jujeño (y posible candidato a vicepresidente de Horacio Rodríguez Larreta). Los argumentos fueron variopintos:
● El gobernador Morales tuiteó una foto veraniega de militantes de La Cámpora, estaban en remera y bermuda, para referir a la “infiltración porteña”. Además, publicó capturas de supuestos chats de WhatsApp para señalar interferencias foráneas.
● El inefable Miguel Ángel Pichetto, ex Senador Nacional y candidato a vicepresidente de Macri, retomó uno de sus grandes hits: la protesta es fogoneada por bolivianos que responden a Evo Morales.
● Todos (Larreta, Bullrich, Carrió, Macri) coinciden en que la situación es pergeñada por el presidente Alberto Fernández y su vice Cristina Kirchner. La contradicción radica en que ellos mismos señalan que son un presidente débil y una política sin poder.
● Comparaciones con Trump y Bolsonaro, con la toma del Capitolio y la sede del gobierno brasileño en Brasilia, en este caso la UCR ataca a dos referentes del PRO, como son los ex presidentes de Estados Unidos y Brasil.
● JxC afirmó que los hechos sucedidos en Jujuy fueron pergeñados para “tapar” el femicidio de Cecilia Strzyzowski en Chaco.
● Luego que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) haya manifestado su preocupación por el accionar del gobierno jujeño; detenciones masivas, arrestos a menores de edad, exclusión de comunidades originarias, uso excesivo de la fuerza ante cortes de ruta no violentos; Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta desestimaron estas afirmaciones y le quitaron relevancia al organismo. La última vez que autoridades nacionales habían dicho eso fue hace 40 años en el marco de la última dictadura que vivió el país.
Este sucinto racconto da cuenta que lo que prima para resolver una problemática de la magnitud como la actual es responsabilizar a alguien más, sin miedo al ridículo.
En defensa de Gerry
La Unión Cívica Radical de Misiones no es ajena a los dislates mencionados y lo dejó claro en un comunicado publicado este miércoles, donde repudian “los actos de violencia y desestabilización que se están produciendo en la Provincia de Jujuy, impulsados y apoyados por el gobierno nacional y el movimiento kirchnerista”. Nuevamente el actor externo en acción.
Luego, el texto radical sigue adjudicando la responsabilidad de la situación jujeña al gobierno nacional y finaliza con un “emotivo” aliento hacia Gerardo Morales.
En la misma línea se ubica lo manifestado por el diputado radical “Pepe” Pianesi, quien ensayó una encendida defensa de las protestas y piquetes docentes en Misiones y al mismo tiempo brindó su apoyo a Gerardo Morales valiéndose de los argumentos antes reseñados.
El caso de Pianesi vale como ejemplo para el accionar de los radicales en la tierra colorada, así como explica su desempeño electoral: la culpa siempre es del otro.
*Periodista (USAL)
Maestrando en Gobierno (UBA)







